CUANDO ALGO MEDIÁTICO, CASI IMPERCEPTIBLE, TIENE SU ALTO VALOR

Este sábado (14), el programa
puso al aire el audio relativo a la presencia, en el parlamento lugareño, de
Rubén Dialuce, que fue coordinador del Mundial Juvenil de Voley, disputado en
nuestra ciudad el año pasado.
Es una obviedad que el tema de
ese apartado en el espacio que va por Continental Bahía Blanca, 103.9, era el
caso Coprotur. Pero lo saludable, sin entrar en consideraciones (los gastos;
las responsabilidades y los responsables; y las derivaciones) sobre el sonado
asunto que aún hoy sorprende a la ciudad, es haber podido escuchar el
testimonio de de Dialuce (si no convence, sanamente, “le pasa raspando”),
porque encerró en sí mismo no pocas verdades, que nada tienen que ver con el
sentido de la oportunidad de la competencia que lo involucraba; y con la
erogación que demandó en materia de dineros público afectados a ese evento.
Por las características de este
blog, nos detenemos sólo en una particularidad: el periodismo suele tomar
ligeramente algunas cosas, sin tener en cuenta a quien daña y cómo, en el
seguimiento informativo de algún episodio de la vida de la ciudad.
Entendemos como puede sentirse
Dialuce (y lo dijo con todas las letras cuando habló ante los ediles), frente
al fárrago de dimes y diretes de los que se ha hecho gala.
Alguna vez, hace tantísimos años,
como que ocurrió en 1984, el matutino bahiense, muy afecto al sensacionalismo
que algunas cosas provocan (bajo la apariencia de una pulcritud que no es tal)
se enseñoreó (por obra y parte de algunos de sus periodistas) en denunciar “presuntas irregularidades en lo
que fuera la Dirección
de Deporte y Turismo de la MBB ”
de los últimos tiempos previos a la instancia democrática. Lo hizo con bombos y
platillos, sin ir a consultar, primero que nada, a aquella persona a la que se
le imputaban ciertos hechos. Simplemente, lanzó “pescado podrido”.
Cuando andando los meses estuvo
fehacientemente comprobado que nada de lo dicho era cierto, el medio (que ha
manejado opinión por más de un siglo), apenas publicó unas pocas líneas,
perdidas “colgadas” a otro material, diciendo que el HCD había aprobado las
facturas objeto de insidiosa campaña emprendida.
Cae de suyo, que tuvimos que ver,
con nombre y apellido, con aquella difamación encubierta. Por eso, este sábado
(14), por una vez, compartimos el inmenso valor que “Enredados” ofreció a su
audiencia. No sabemos, es cierto, en qué terminará toda esa historia de la Coprotur. Pero eso es harina de
otro costal.
Luis María Serralunga
Comentarios