lunes, 14 de mayo de 2012

MALO, ASÍ EN LOS MEDIOS COMO EN CUALQUIER OTRA FORMA…

El ejercicio del periodismo tiene, aún en estos tiempos de absoluto libertinaje, en el que al mejor estilo de “Cambalache” (que nunca hemos usado como referencia, dicho sea de paso) se echa mano de cualquier recurso, algunos “códigos”, de aquellos que todavía estaban n vigencia cuando nos iniciábamos (55 años atrás) en la “profesión u oficio” de toda la vida.
 
No había, que supiéramos, escuelas de periodismo (no con seguridad por estos lugares) ni nada que pudiera parecérsele. La enseñanza, como en otras ocupaciones, se lograba “en la calle”, o lo que es igual, acostumbrándose, “a los golpes” (es sólo una manera gráfica de decir las cosas), arriesgando incluso hasta el “papelón”. Porque los cercanos tampoco tenían formación académica, pero sí mucha voluntad, tenacidad y no poca vocación.
 
De algo si podemos estar seguros: no se mezclaban tanto las cosas; y quien abrazaba el periodismo como medio de subsistencia lo ejercía con no más ataduras que el cumplimiento de ciertas normas de uso corriente en la empresa que le daba un lugar.
 
No estaban, y esto es también cierto, “de moda” las jefaturas de prensa (hoy comunes) o los “voceros”, que aparecerían con el tiempo. Ni una ni otra cosa son criticables.

Lo que quizás entre en el terreno de lo casi inaceptable es que “se embarre tanto la cancha”, utilizando una condición para ejercer otra. Eso ha sido cosa patente en estos últimos días, aunque no es para nada una novedad.

Utilizando un medio en el que revista como periodista (por cesión de espacios desde la empresa concesionaria o por alguna mecánica similar, para nada objetable), alguien ha encendido el ventilador y desparramado críticas a una fracción política (con clara incidencia en el gobierno la ciudad), cuando en rigor es vocero de otra línea interna, si se quiere, del mismo partido o movimiento.

Ha cargado, insólitamente casi, sobre figuras políticas locales e incluso sobre gente que ejerce el periodismo en algunas de sus variantes. Y lo ha hecho aludiendo a circunstancias (la oferta de un grupo político para vilipendiar a dos legisladores nacionales que son de la ciudad) muy poco creíbles aún para los más alejados del sistema periodístico actual.
 
Cada uno, en esta vorágine por ganar lugares que por derecha nunca ocuparían, es dueño de “hacer lo que se le canta”. Aún así, es francamente lamentable que eso ocurra. Y sería bueno que alguien le ponga coto a ese tipo de exabruptos. No se puede, a favor de la libertad de expresión, ser tan irresponsable…

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