miércoles, 27 de octubre de 2010

DE UN VIEJO ARCHIVO

Historias para ser contadas, de medio siglo con el periodismo.

Sea porque estoy leyendo “Mi domicilio es el aire” (40 años de radio y televisión), de Fernando Bravo, con un imperdible prólogo de Alfredo Leuco, ya comentado en esta columna, o fuere porque, circunstancialmente, me arrebata un incontenible deseo de escribir memorias que sé que no llegaré a terminar, este miércoles (27), día de censo, pero con eje en la inesperada partida del ex presidente Kirchner, me asalta la idea de evocar otros tiempos. Ocurre cíclicamente, desde hace años…

Para aquellos que no tienen la culpa de haber nacido en otra época, de la informática, Internet y las PC, decir que he impreso mis primeras páginas en un hectógrafo, “suena” a cosa de dinosaurios. Pero esa pasta, que se extendía a veces como una lámina u otras formas de mayor espesor, sobre las latas grandes de dulce de membrillo, reproducía lo que uno escribía “con lapicera y tinta”, sobre un papel; lo “plantaba” allí; y lo iba copiando, una a una, sobre hojas de papel.

No había terminado la primaria y ya había escrito las primeras noticias, que estaban asociadas con la parroquia; con el fútbol; con la propia escuela 5. Quizás por eso, o no, alguna vez, en los desaparecidos “La Gaceta”, “Democracia” e incluso “La Calle”, tuve oportunidad de ver editados mis primeros comentarios, que fueron esencialmente deportivos.

No fue casual, entonces, que fuera periodista deportivo, en los inicios “oficiales”, en el año ’57, en el diario local, que me negaría unos casi 5 años de antigüedad, a tal punto que la historia personal como periodista “fije”, en el 17 de mayo de 1961, su punto de partida.

Pero en tren de casualidades, una vez, antes de eso, tuve que cubrir midget y japs, en el recordado Círculo Rojo de Villa Mitre, siendo que le he tenido no poca bronca a las transmisiones de eventos mecánicos. Pero los sábados a la noche, iba a ese espectáculo; y lo comentaba.

Una vez, además, me tocó ir a un partido de rugby; y no pude menos que decir, entonces, que era el único ¿deporte? Que se jugaba con una pelota que no era redonda. ¿Y qué difícil fue comentar eso de la “guinda”?.

Hubo alternativas muy disímiles, a través de tantos años. Como estar, ahí, en el estadio de la Base Naval Puerto Belgrano, el 17 de mayo de 1974, cuando “trajeron” a Juan Domingo Perón, ya desfalleciente, pocas semanas antes de su muerte. Dijeron, entonces, como “secreto a gritos”, que lo sostenía un respaldar, por sus pocas fuerzas.

Si de hechos trascendentes se trata, haber hecho la cobertura, móvil propio mediante, de la visita de Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, a la ciudad, el 7 de abril de 1987, se inscribe entre los momentos más relevantes de una larga carrera. Estuve allí, para LU3 Radio del Sur.

Una vez, tan lejos en el tiempo como para no recordar puntualmente la fecha, se inauguró el puente que reemplaza el paso en balsa, a la altura de Paso Córdova, en Río Negro, con la presencia del presidente Arturo Illia. También esa cobertura me tocó en suerte.

A Raúl Alfonsín, en plena época de proscripción política, lo entrevisté, allá por los ’70, en la por entonces muy lejana Trelew. Fue casi de incógnito, a escondidas. Porque casi todo, también eso, estaba prohibido. Paradójicamente, después, el 25 de mayo de 1976, comenté uno de los desfiles más imponentes de los que tenga memoria, en las calle de Rawson, en un espléndido y radiante día patrio en plena Patagonia, la real.

Son sólo eslabones. Sumándolos, con muchos otros, podría ser bien una historia de medio siglo. ¿Podrá importarle a alguien leerla?. ¡Ojalá!. El tema es que es casi una utopía que alguna vez alcance a escribirla.

L.M.S.

1 comentario:

Eduardo Serralunga dijo...

A mí me importa leerla. Y seguún mi modo de ver, la estàs escribiendo desde hace más de 50 años. Distinto -y pendiente, en todo caso- es compilar todo lo dicgho y escrito en más de medio siglo. De todo eso que contás, yo algo me acuerdo...de lo del ´76 más o menos, en adelante. Y lo recuerdo parecido o igualito a como lo recordás vos. Será porque a cada uno de esos lugares y acontecimientos fuí de tu mano.