lunes, 22 de agosto de 2011

PALABRAS CLARAS Y UN SILENCIO OBLIGADO EN RADIO


Este pasado sábado (20), quedó en blanco el espacio que, de 16 a 19, se ha hecho una costumbre ya en los 100.3 de Radio Mitre Bahía Blanca. No estuvo al aire, pese a que el contenido del programa estaba preestablecido, PALABRAS CLARAS, que tiene la conducción de Romina Giuffré.

¿Qué pasó?, es un interrogante obvio. La respuesta no lo es tanto, porque nada tiene que ver con lo mediático, específicamente lo que es radio.

En realidad, fue un hecho un poco más común, pero no por eso menos delicado y sí, en cambio, trascendente: la conductora (y su entorno familiar) recibieron la desagradable visita de extraños que, escudados en la facilidad que otorga la noche, entraron en su domicilio, para apoderarse de lo ajeno, y echando mano a aquello que se interpusiese a ese objetivo, como algún fiel perrito/a de aquellos que custodian de alguna manera la vivienda.

Una emisión más o una emisión menos, sin duda, no es el problema. Los invitados para concurrir al piso lo entendieron y se expresaron solidariamente. La gerencia de la radio, con su proverbial gentileza, también comprendió las circunstancias; y no tuvo reparo en obviar esa dificultad, dejando al aire la señal que en esa franja horaria “baja” desde la central de Mitre, en Buenos Aires.

Lo importante respecto de este imprevisto es comprobar la preocupación, inmediata, de todos aquellos que tuvieron conocimiento del suceso ingrato que provocó la ausencia de PALABRAS CLARAS en la grilla de la tarde, que iba a estar dedicada, según lo proyectado, a los festejos del Día del Niño en la ciudad, alterando en cierta forma lo que suele ser la temática habitual: la cobertura política; el perfil investigador sobre temas que preocupan a la sociedad; y la búsqueda incesante de alternativas de solución a los problemas que se exponen.

Los imponderables nunca están ausentes, pero PALABRAS CLARAS volverá el venidero sábado (27), a las 4 de la tarde, con Romina y su equipo abordando los temas sobre los cuales la gente quiere saber.

Lo otro, sólo reservado a la crónica policial si la hubiere, es algo a lo que no es bueno que la comunidad se acostumbre, de ninguna manera. Y lo que ocurrió debe ser un alerta más, por si fuere necesario, respecto de cuán mal están las cosas, aunque se las disimule.

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