sábado, 15 de diciembre de 2012

LA TAPA DE UNA OLVIDABLE EDICIÓN DE “GENTE”


Susana Giménez: no hizo nada;
¿será por eso "personaje"? 
De movida, nada más, ver que en primera línea aparecen Estela de Carlotto (¿qué hizo de nuevo y destacable?), Susana Giménez (ni siquiera estuvo en TV); y Mirtha Legrand  (de olvidable paso escénico por “La Dueña, interpretándose a sí misma y sus vanidades), como personajes del año, invita a no repasar siquiera las 406 páginas de la edición 2473 (año 48) de la revista “Gente”.

Cabría preguntarse qué meritos han hecho estas mujeres durante el calendario 2012 para ”merecer” estar en la tapa de esa entrega.

Y podría particularizarse en otros casos:¿Moria Casán? (¿será por ese sensacionalismo del robo de joyas en Paraguay?); Guillermo Vilas (ídolo, sin duda, pero apareciendo con esa horrible gorra que se pone hasta para eventos de “etiqueta”, si los hay, pero que además no ofrece ningún hecho significativo para distinguirlo en estos doce meses, aún gloria como es); o Roberto Pettinato (singular protagonista televisivo al que, al menos por aquí, no se lo vio siquiera en algún cable).

Si de mayores abundamientos se trata, no se explica una página, interior, con cuatro fotos dedicadas a Chiche Gelblung y Beto Casella, en “las paces II, a propósito de una disputa mediática entre ambos; u otra página (con cuatro fotos también) sobre “las paces I”, entre Jorge Lanata y Florencia Peña.

Mietha Legrand se
interpretó  a sí misma. ¿Y...?
Quizás la mención de Nancy Dupláa (con un apartado sobre su cumple 43, adentro) y el elenco de “Graduados” (éxito total de la “tele”) compense de otras citas inverosímiles, que sólo indican un “más de lo mismo”, según pasan los años y las tapas.

Olvidable, por cierto, porque alguna vez el staff editorial de una revista como esa, aunque “venda un poco menos”, debería entender que resaltar cierta farándula empequeñece aún más los ejemplos destacables que, aún hoy, puede ofrecer (y los hay) la sociedad en su devenir de todo un año.


La calidad fotográfica; el colorido; la brillante edición –todo indiscutido por cierto–merecerían, alguna vez, un destino mejor. Porque de esas cosas se nutre, quiérase o no, el espíritu de la gente, que ya tiene bastante con sus pesares cotidianos. . 

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