¡¡¡OJO!!!: CREA HÁBITO…
Lamentablemente en no más de media docena de ciudades del país se realizan mediciones de audiencia. Y esto corre tanto para la radio como para la tele. De modo que conocer la proyección de un programa en los hogares es utopía pura y, a veces, hasta sanata. Sin embargo hay un método que, tradicionalmente, ha reemplazado el trabajo que realizan las consultoras especializadas en mensurar estos índices. Y, desde el sentido común, parecería bastante lógico suponer que, una manera de medir la llegada de un programa al universo de oyentes, tiene proporción directa con los llamados telefónicos, los mensajitos de texto o los mail que se reciban durante la emisión. Es decir: si durante la emisión de un programa, no se genera ningún tipo de contacto de los oyentes, sería razonable suponer no sólo que la audiencia es escasa… si no que el contenido pasa absolutamente inadvertido. Por eso, y más de una vez en esta columna semanal, hemos resaltado la masiva audiencia que genera el ciclo y que se po...